Perhaps, perchance, what might have been
potential, lust, passion and embrace,
breakthrough, shadow, a sigh unseen,
the clear, the forest, the moon's hidden face.
A lie hidden inside the rawest truth,
confounded light within a stream,
a kiss, a secret, a child's tooth,
or the deepest thought in a shallow dream.
Spoiled star shining upon a weary brow,
scented sepulcher of granite stone,
the whistle of the wind, shot from a bow,
the poem, the verse, the song.
Names, you've had them all.
-Manuel Eduardo Dato Torres
martes, 2 de abril de 2013
lunes, 11 de febrero de 2013
Lo que es, lo que fue, lo que podría haber sido
Ya hoy no me hace daño,
Lo que antaño me dolió,
y el día que antes pasaba
y al hacerlo me mataba
el alma me curó.
Ahora, la mañana es para mí,
y salgo a atrapar rachas de viento,
que Dios, hace mucho tiempo,
dispuso que soplaran para mí.
Y a veces, me parece que lo escucho,
colarse debajo de mi puerta,
y sueño que al oído se me acerca
y con aliento de confidencia, me confiesa,
Que lo que es, lo que fue,
Lo que antaño me dolió,
y el día que antes pasaba
y al hacerlo me mataba
el alma me curó.
Ahora, la mañana es para mí,
y salgo a atrapar rachas de viento,
que Dios, hace mucho tiempo,
dispuso que soplaran para mí.
Y a veces, me parece que lo escucho,
colarse debajo de mi puerta,
y sueño que al oído se me acerca
y con aliento de confidencia, me confiesa,
Que lo que es, lo que fue,
lo que podría haber sido,
el tiempo lo transformará,
será recuerdo,
será perdón,
será el olvido.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
My Magic Window
There is a window in my room open every night,
and I can do a trick to make it face wherever I want,
that way I can freely play with the light,
and look at everything I normally cant
Through it, I can see the moon, a star, and I say
that if I strain my eyes I can see your home,
I try to turn it around, so I can look away,
but it's only through familiar streets I roam
If I open the window it takes me to that gate,
inside that vestibule where our lips first met, oh jest
that's played cruelly on my mind by fate
let me forget the feeling of your chest against my chest
There is a window in my room open every night,
and I can do a trick to make it face wherever I want,
that way I can freely play with the light,
and look at everything I normally cant...
Manuel Eduardo Dato Torres
30/07/12
and I can do a trick to make it face wherever I want,
that way I can freely play with the light,
and look at everything I normally cant
Through it, I can see the moon, a star, and I say
that if I strain my eyes I can see your home,
I try to turn it around, so I can look away,
but it's only through familiar streets I roam
If I open the window it takes me to that gate,
inside that vestibule where our lips first met, oh jest
that's played cruelly on my mind by fate
let me forget the feeling of your chest against my chest
There is a window in my room open every night,
and I can do a trick to make it face wherever I want,
that way I can freely play with the light,
and look at everything I normally cant...
Manuel Eduardo Dato Torres
30/07/12
miércoles, 21 de noviembre de 2012
I Crave to be the Wind
I crave only to be the wind,
that seems to feed alone,
the sins she claimed to atone,
in her sea within.
I'd be playful and make her skirt my house,
to lift it at least once or twice a day,
carry any word she might ever say
and blow freely under her blouse
Where the waves that rise,
are filled with the most seductive shame,
and the beat that crowns the mane,
is a mixture of her anger and some lies
It's those lies I want to drift against
and brush my chest against their nails,
so that when everything else fails,
I can leave her hair unfenced.
But for my true intent, in the darkest of the night,
I'll blow cold like November's breeze
to take my only chance to seize
from her sea within, the light.
-Manuel Eduardo Dato Torres
21/11/2012
that seems to feed alone,
the sins she claimed to atone,
in her sea within.
I'd be playful and make her skirt my house,
to lift it at least once or twice a day,
carry any word she might ever say
and blow freely under her blouse
Where the waves that rise,
are filled with the most seductive shame,
and the beat that crowns the mane,
is a mixture of her anger and some lies
It's those lies I want to drift against
and brush my chest against their nails,
so that when everything else fails,
I can leave her hair unfenced.
But for my true intent, in the darkest of the night,
I'll blow cold like November's breeze
to take my only chance to seize
from her sea within, the light.
-Manuel Eduardo Dato Torres
21/11/2012
domingo, 11 de noviembre de 2012
Como todos ellos
Como el solitario enterrador de Huayna Picchu, en el templo
de la luna,
como el orfebre
maestro de las grandes salas de Petra,
como el caminante
que se pierde de camino a Roma,
o como el primer
niño que miró hacia las estrellas e intento coger alguna
Como el capitán
pirata que teme más a una mujer que al leviatán,
como Mehmed a las
puertas de Estambul,
como el primer
marino que no vio el mar, sino el azul,
o como la primera
dama traicionada en cihuatán.
Como Alejandro,
cuando miraba a Hefestión,
como el poeta que
ve bailar al tiempo con el viento,
como la gitana que
teme al pañuelo en su casamiento,
o como el verso
mágico de Odín en su narración
Como todos ellos
te veo
y te contemplo,
con la carita
pintada entera de rojo
y fue entonces, sentados junto a Orfeo,
que me miraste a
los ojos,
con tus labios húmedos
de deseo...
y me dijiste:
"ven, ven,
ven, ven"
y yo, ya estaba yendo.
Manuel Eduardo Dato Torres,
11/11/2012
jueves, 13 de septiembre de 2012
La tormenta
Mandame tu posición,
Que empieza a pesarme la soledad
He estado tan ocupado,
y estoy tan cansado
Que no he podido ver con claridad
¿Por que sigues corriendo?
Este amor se va demasiado deprisa
Todas las estrellas estan ardiendo
Mientras recuerdan el sonido de tu risa
Tan pronto como acabe la tormenta,
y nada obscurezca mi camino,
tan pronto como se vaya esta nube polvorienta
Volveré a ponerme en tu camino
Que empieza a pesarme la soledad
He estado tan ocupado,
y estoy tan cansado
Que no he podido ver con claridad
¿Por que sigues corriendo?
Este amor se va demasiado deprisa
Todas las estrellas estan ardiendo
Mientras recuerdan el sonido de tu risa
Tan pronto como acabe la tormenta,
y nada obscurezca mi camino,
tan pronto como se vaya esta nube polvorienta
Volveré a ponerme en tu camino
lunes, 10 de septiembre de 2012
Con el Corazón Ardiendo
Llevaba viajando muchísimo tiempo, ya ni le pesaban los huesos, era la sombra de una sombra. El polvo que se levantaba en el camino formaba parte de su piel como una última capa, marcando sus arrugas y abrazandole la barba de demasiados dias. Llevaba una chaqueta de piel quebrada y remendada con destreza, pero con demasiada frecuencia, y un sombrero de ala ancha de un blanco amarillento fruto de las penurias de la carretera. Al cinto llevaba colgado un cinturon con sus dos pistolas y la última bala que le quedaba, 2 armas para un único proyectil.
Desde que huyó de la Paz en Febrero de 1909 no había dejado de viajar al norte por el arido oeste sudamericano. Hoy, según le habían dicho en la frontera de Colombia y Panamá, era ya 21 de Enero de 1910. Hacía ya casi un año que viajaba, que huía de lo que una vez fué, y de lo que seguría siendo, un cobarde, y eso que nunca le había tenido miedo a nada... Pero esa decisión no era capaz de tomarla.
El viento frio soplaba contra su cuerpo esa noche humeda... Soplaba y le gritaba nombres al oido mientras el empujaba contra ella, con el corazón ardiendo y la vista borrosa. Entonces el viento le trajo otro ruido, el de un tren en pleno frenesí. Su mente se desaletargó y buscó las vias. Acercó el oido a ellas y juzgó que faltaba menos de un minuto para que apareciera. Su cuerpo actuó solo y se colocó de pie en las vias, no quería impresionar a nadie, no quería ningún problema.
Las luces aparecieron al poco tiempo en la dirección que el miraba, viniendo cada vez mas rapido a por él, rompiendo la noche con su tormenta. Sus mirada borrosa reclamó cierta claridad al abrirse el ojo de la mente, y volvio a ver su hogar en la colina. Volvió a verlos a ellos, a su hijo cuando aún tenía 4 años jugando con su hermana, volvió a ver a su madre y recordó la promesa que le hizo a su mujer antes de que muriese. Recordó que le dijo que jamás volvería, que llegaría al norte.
Entonces abrió los ojos, pues al desafiar con su cuerpo la tormenta que rugía en las entrañas del tren habia vuelto a sentirse vivo. Dió un salto a un lado, y esperó, tumbado al lado en la arena, a que el tren terminara de pasar. Se levantó, se sacudió el polvo mas reciente de la chaqueta y volvió a mirar al norte. De cierta manera se había puesto delante de ese tren a toda velocidad para poder sentirse vivo, se encendió un cigarro y volvió a empezar a caminar, aun le quedaba mucho para llegar a la taberna y tendría que hacer todo el camino antes de que amaneciera. Así que caminó, hacia el norte, con el corazón ardiendo y la vista borrosa.
La historia de Cristobal Boceta
-Manuel Eduardo Dato Torres
Desde que huyó de la Paz en Febrero de 1909 no había dejado de viajar al norte por el arido oeste sudamericano. Hoy, según le habían dicho en la frontera de Colombia y Panamá, era ya 21 de Enero de 1910. Hacía ya casi un año que viajaba, que huía de lo que una vez fué, y de lo que seguría siendo, un cobarde, y eso que nunca le había tenido miedo a nada... Pero esa decisión no era capaz de tomarla.
El viento frio soplaba contra su cuerpo esa noche humeda... Soplaba y le gritaba nombres al oido mientras el empujaba contra ella, con el corazón ardiendo y la vista borrosa. Entonces el viento le trajo otro ruido, el de un tren en pleno frenesí. Su mente se desaletargó y buscó las vias. Acercó el oido a ellas y juzgó que faltaba menos de un minuto para que apareciera. Su cuerpo actuó solo y se colocó de pie en las vias, no quería impresionar a nadie, no quería ningún problema.
Las luces aparecieron al poco tiempo en la dirección que el miraba, viniendo cada vez mas rapido a por él, rompiendo la noche con su tormenta. Sus mirada borrosa reclamó cierta claridad al abrirse el ojo de la mente, y volvio a ver su hogar en la colina. Volvió a verlos a ellos, a su hijo cuando aún tenía 4 años jugando con su hermana, volvió a ver a su madre y recordó la promesa que le hizo a su mujer antes de que muriese. Recordó que le dijo que jamás volvería, que llegaría al norte.
Entonces abrió los ojos, pues al desafiar con su cuerpo la tormenta que rugía en las entrañas del tren habia vuelto a sentirse vivo. Dió un salto a un lado, y esperó, tumbado al lado en la arena, a que el tren terminara de pasar. Se levantó, se sacudió el polvo mas reciente de la chaqueta y volvió a mirar al norte. De cierta manera se había puesto delante de ese tren a toda velocidad para poder sentirse vivo, se encendió un cigarro y volvió a empezar a caminar, aun le quedaba mucho para llegar a la taberna y tendría que hacer todo el camino antes de que amaneciera. Así que caminó, hacia el norte, con el corazón ardiendo y la vista borrosa.
La historia de Cristobal Boceta
-Manuel Eduardo Dato Torres
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